"No sé si valorar más la comida o la experiencia de haber estado en el restaurante. Es decir, creo que cualquier persona que lo haya visitado, y es observadora, estaría de acuerdo conmigo en que el lugar (el establecimiento en sí desprende el concepto de restauración sostenible por los cuatro costados y, además, la pasión y la exigencia son palpables entre el personal de cocina. Si me centro en la comida, ésta no fue un ¡WOW!. Me sorprendió que no lo fuese porque, para mí, uno de los mejores restaurantes que he visitado es el Basque de Eneko (Sevilla, España . En Azurmendi, la elaboración es muchísimo más compleja que en los restaurantes Basque, sin embargo, no sentí que los sabores fueran originales e irrepetibles, por así decirlo. Es cierto, que la visita la hicimos en verano y quizás el menú en otoño o invierno sea mucho más interesante. Esto no le quita mérito alguno, es sólo cuestión de gustos. Los pases que más me gustaron fueron: polvorón Joselito; huevo trufado; rosa y néctar; talo marino, quisquillas (las mejores que he probado en mi vida ; bogavante asado; y castañeta de cerdo ibérico. El único pase que no me gustó fue la ostra que venía acompañada con un granizado de algas, la cual era incomestible por el sabor tan “marino” que presentaba. Por último, destacaría y agradecería el gesto que tuvo el chef, Eneko Atxa, acercándose a cada una de las mesas de los comensales preocupándose por nuestra experiencia. Muy pocos chefs tienen este gesto. Resumiendo un poco, recomendaría por completo este restaurante, vivir la experiencia y, principalmente, observar atentamente la elaboración de la comida, es espectacular."