"Un clásico. Me invade la nostalgia. Yo crecí en el barrio del Stick. Hacía mucho tiempo que no iba. Y la verdad, los bocatas están (siguen estando) espectaculares. Un Frankfurt de barrio de los de antes, para lo bueno y para lo malo; trato cercano, bocatas buenísimos, no con el típico pan cutre/elástico, variedad sin miramientos y Fabián detrás de la barra, que es un crack. No es el sitio chic del centro de postureo e Insta , pero es el típico local que se echa de menos. Y ojo, que cada vez hay menos."